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Fauna de Obj ethos


Jhon Nomesqui


3 de diciembre de 2022
FAUNA DE OBJ ETHOS

I
El personaje que Nomesqui ha creado le ha permitido en este proyecto consagrar su actividad artística al juego que los niños suelen darle a sus juguetes, otorgándoles vida para lograr con ellos así una conversación que expresa las principales preocupaciones que lo y nos afligen actualmente.
La saturación de la tierra con los desechos que nuestros hábitos de consumo vienen causando, demanda con urgencia una toma de conciencia general para detener la agresión a los ecosistemas cuya alteración amenaza el equilibrio que ha concertado la biodiversidad cuyo deterioro percibimos con escalofrío.
La utilización de sus propios desechos para producir su obra constituye un primer gesto de la propuesta que señala la dirección del cambio que se nos impone para preservar también nuestra vida. Además que el juego con estos irónicos y expresivos personajes le ha permitido darle a su obra un inesperado y profundo sentido.
Tal como se practica actualmente el consumo, como consecuencia de la superioridad y la sacralidad que el humano se ha otorgado, le ha conferido el derecho al abuso por su supuesta inteligencia y capacidad de transformar el entorno para su propio beneficio, siendo sordos e ignorando las implicaciones de sus acciones. La inconciencia y el desprecio por el entorno y los objetos de los que nos servimos, cuyo voraz consumo y rápido desecho, no da tiempo para apreciarlos y entenderlos, lo que ha generado un enorme desequilibrio en los ecosistemas y llevado la tierra, su biosfera a una era geológica terminal llamada el atropoceno, donde la huella humana ya está presente en todas partes como consecuencia del abuso.
Nomesqui al tomar algunos de sus desechos y encarnarlos en un personaje que cobra vida, nos invita a cuestionar y profanar el estatuto que nos hemos asignado. Darle vida a los objetos con los que convivimos es la reflexión ética de su propuesta con el proyecto Fauna de Obj_ethos otorgándoles el derecho a una existencia conforme a su relación con todo lo demás y a criticar el desprecio del que han sido objeto.
En el montaje que propone Nomesqui, sus personajes asumen la actitud de seres animados como si fueran humanos que observan a otros de estos mismos personajes dignificados a la condición de obras de arte en un museo. La relación sujeto sensible que observa y objeto que contiene características que percibimos se encuentra revaluada invitándonos a reflexionar sobre temas que van desde el antropocentrismo de la llamada revolución copernicana de Kant en que niega nuestra posibilidad de comprender la cosa en sí, lo que llamó Noúmeno, hasta lo que las teorías modernas como la llamada Ontología Orientada a Objetos, OOO, inspiradas por Heidegger que rechaza el privilegio de la existencia humana sobre lo demás y sostiene que los objetos existen independientemente de la percepción humana, tienen su propia vida y contienen relaciones y comportamientos también con los otros seres y objetos. Heidegger trata de establecer el ser de las cosas en su verdad, percibir la secreta intimidad de las cosas y conocerlas en su manifestación más pura. Gracias a la revolución científica, el espíritu de las luces procuraba instaurar un proyecto de civilización grandioso, una sociedad cuya finalidad era liberar la humanidad y procurar su bienestar. Pero la indiferencia para con las cosas, volviéndoles la espalda, ha sido la consecuencia del modelo consumista y la forma como se ha impuesto la evolución tecnológica con su necesidad permanente de innovación para sobrevivir al interior de una competencia irracional. Una dinámica incierta sin fines ni objetivos que conduzcan a un mayor bienestar y libertad humana ni a un equilibrio apropiado entre los entes que conforman el mundo para preservar las existencias. El capitalismo moderno es el crecimiento indefinido de fuerzas productivas sin ningún fin, solo la dominación por la dominación, la fuerza por la fuerza, el poder por el poder, pero nadie sabe en qué dirección ni objetivo que solo contempla el crecimiento del beneficio económico y la rentabilidad sin ninguna finalidad conforme a un proyecto de civilización. El balance heideggeriano consistiría en que hasta ahora hemos pensado demasiado poco en la cosa en cuanto tal.
La contemplación de la idea que nos brinda la experiencia estética nos permite acercarnos mucho más al fondo esencial de las cosas. En la contemplación estética, el sujeto, emancipado de su yo volitivo, se sumerge de tal modo en el espectáculo que tiene ante sus ojos, que llega casi a confundirse con él y a olvidar su personalidad y su propio querer.
Conforme a la teoría kantiana del ‘desinterés’, lo que según Schopenhauer “equivale ahora a ‘sin Voluntad’ es la única vía que nos permite atisbar la secreta intimidad de las cosas y conocerlas en su manifestación más pura. En la experiencia estética, el conocimiento logra emanciparse de las cadenas de la Voluntad y percibe entonces el mundo, en su naturaleza más verdadera.”
II
Un par de zapatos de labriego - Pintura de Van Gogh 1886
A esta obra Heidegger le dedicó en los años 30 del siglo pasado una lección magistral en la Universidad de Heidelberg (sur) y le sirvió de inspiración para su tesis sobre "El origen de las obras de arte". Heidegger (1889-1976) consideraba que el calzado de Van Gogh representaba las botas desgastadas y abolladas de una campesina, con las que el artista quería reflejar el esfuerzo de su trabajo.
Heidegger promovía que el hombre debía hacer de la tierra su hogar y echar raíces en ella para nutrirse con las riquezas de su suelo, anteponiendo el respeto y el cuidado para preservarse todos de forma armónica. En la comprensión de los utensilios de los que nos servimos le dio a través del arte la oportunidad de expresar algunas de sus principales tesis como en las que advierte sobre los riesgos de la tecnología y lo inapropiado del sistema capitalista. En su obra ‘El Origen de la obra de arte’ nos dice:
“El cuadro de Van Gogh es la apertura por la que atisba lo que es de verdad el utensilio, el par de botas de labranza. Este ente sale a la luz en el desocultamiento de su ser. El desocultamiento de lo ente fue llamado por los griegos aletheia. Nosotros decimos «verdad» sin pensar suficientemente lo que significa esta palabra. Cuando en la obra se produce una apertura de lo ente que permite atisbar lo que es y cómo es, es que está obrando en ella la verdad.” Existe para Heidegger, por tanto, una relación entre la verdad y la obra de arte, ya que esta última realizaría ese ejercicio de desvelamiento. Hace palpable ese ocultamiento previo que no estaba siendo percibido. La obra de arte es el escenario, la brecha, donde esta dualidad tiene lugar. A esta dualidad Heidegger la llama «conflicto entre el mundo y la tierra». El mundo se refiere a aquello que está explicitado, las formas que empleamos para leer la realidad. La tierra es esa parte velada, el contenido oscuro que aún no ha sido iluminado y que se resiste a ser apresado por el mundo y sus estructuras de interpretación.
¿Qué está en obra en la obra? El cuadro de Van Gogh es la apertura de aquello que es en verdad el útil, el par de zapatos. Este ente ingresa al desocultamiento de su ser. Heidegger manifiesta: “El cuadro que muestra los zapatos campesinos, anuncian no solo lo que este ente aislado es en tanto que tal, dejan acontecer a la desocultación como tal. Cuanto más simple y más esencialmente ingresa el zapato en su esencia y cuanto más sin adornos y más puramente se hace, tanto más inmediatamente y más llamativamente se hace más ente el ente. De esta manera se esclarece el ser que se oculta".
En Fauna de Obj_ethos Nomesqui nos introduce en el señalamiento que Heidegger presentía al advertir la incertidumbre a la que la nueva modernidad nos lanzaba atrapada en las promesas y la dinámica de la tecnología con su lógica de causa eficiente y no de finalidad, que hoy nos tiene navegando en un mar de basura y una amenaza inminente de catástrofe. Su juego que como los niños que le otorgan vida a sus juguetes, es una aguda invitación a reconsiderar el valor y la comprensión de los objetos de los que nos rodeamos, usamos y nos constituimos en el conocido ‘Dasein Heideggeriano’.
Como nos lo dice Giogio Agamben en su texto “Profanaciones”, ‘la esfera del juego y de lo sagrado mantienen relaciones muy estrechas’ y sugiere que el juego puede ser un órgano de Profanación del Rito del consumo como parte de la liturgia de la religión capitalista, tal como lo vislumbraba Walter Benjamin en su libro ‘Capitalismo como Religión’.
Texto que acompaña la instalación
Pequeño amigo:
¿Cómo experimentarse como sujeto sostenible en un mundo material? ¿Cómo lograrlo, desde la creación de objetos, desde el arte?
Como sabes, lo sostenible aparece como una necesidad contemporánea de ser.
Mira, en esta exposición se sustentan las relaciones, uno a uno, de los objetos que la conformamos, Uds. y nosotros. Así pretendemos seguir con el propósito de indagar para comprender formas de sostenibilidad que favorezcan la re-generación de una naturaleza precanizada; esperamos favorecer la reconstitución del vínculo entre natura y cultura. En todo caso, veamos si podemos construir una respuesta que se ubique entre razón y experiencia —o corazón—.
Amigo, compartamos la necesidad de pensar un ethos “de la sostenibilidad” que sustente la producción de nosotros, como objetos, y que sortee el binarismo entre sentir la naturaleza con el corazón o representarla desde lo que desde el arte se pueda realizar desde la imaginación.

LA galería - Arte Contemporaneo

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