top of page

PLURIHORIZONTE

Orlando Rojas Gutiérrez

Los potenciales aún no plenamente reconocidos del mestizaje cultural se afirman como una dimensión constitutiva de la experiencia social en las matrices en cocción de nuestros sures, así como condición de posibilidad para nuevas formas de conciencia histórica y proyección colectiva. El mestizaje se despliega como un proceso vital configurado en condiciones materiales específicas como las del trópico, donde la incidencia solar, la densidad climática y la topografía exuberante modulan —incluso a nivel epigenético— las formas de percepción, corporalidad y relación. Su no asunción consciente limita la comprensión de lo que somos como sujetos históricos situados. Por ello, su reconocimiento constituye una condición radical de necesidad crítica y de existencia digna en el presente, más allá de las fricciones inherentes que velan su atisbo y obstaculizan su florecimiento. No se trata ya de los conflictos y el bullicio de una cultura específica, sumergida en las selvas de un continente distante y “atrasado”, leída desde imaginarios construidos por cánones euro-occidentales, sino de las contracciones y tensiones previas al surgimiento de una nueva sensibilidad humana: rebosante de apertura y resonancia transcultural, capaz de integrar creativamente múltiples “inercias identitarias”, temporalidades y patrimonios culturales sin reducirlos a formas fijas o fetiches, en tanto los contiene dentro de sí como fuerzas vivas. El mestizaje asume así una doble tarea: re-conocerse y cultivarse, al tiempo que dialogar y co-crear con un mundo aún estructurado por formas culturales fetichizadas . Frente a ello, lo mestizo no opera como un tótem más, sino como una plataforma en expansión para el encuentro y la experimentación ontológica, donde las identidades culturales se interpenetran y reconocen desde los afectos, sin olvidar sus aspectos más esenciales: un núcleo de atracción radial de los reservorios culturales del mundo, una alquimia viva de fuerzas y de antiguas inercias identitarias hacia su transformación.
 

A partir de mi experiencia de vida entre matrices culturales —residiendo en Italia desde hace algunos años—, la reflexión sobre el mestizaje ha adquirido un mayor espesor experiencial, donde la interacción directa y crítica con otros contextos muestra vias a nuevos imaginarios. En este tránsito, mi práctica artística se consolida como método, ritual y laboratorio de pensamiento desde el cual visionar estructuras y geometrías mestizas en gestación. Así, lo pictórico y lo sonoro desbordan la producción de obra y devienen campo de experimentación sensible que articula, desde la experiencia, la dimensión transmoderna del mestizaje en diálogo con lo diaspórico y transcultural.
 

La mayor parte de las obras presentes en esta muestra forman parte de una de las facetas centrales de mi trabajo artístico: una práctica autoetnográfica y reflexiva a través de diversos lenguajes de lo pictórico, un espacio de visionamiento cultural que toma forma a partir del campo pictórico como dimensión del ser y del lenguaje humano. En aquél se sumergen fragmentos o despojos identitarios  y emergen como nuevas nuevas perspectivas y semillas culturales. Mi pintura deviene así un espacio transdimensional de disputa simbólica e interacción gestual, donde ritmos, campos de vibración cromática, fuerzas y signos intercambian o aglutinan roles, generando un imaginario fértil de redefiniciones y perspectivas poliléticas: un territorio dinámico de superposiciones, contrastes e interacciones que emergen como emisarios de identidades que coexisten y co-crean sin llegar a fusionarse por completo. A ello se suma el video como punto de cruce entre la imagen pictórica en progresión y la experimentación sonora, así como la “interrupción” del espacio arquitectónico, no solo como soporte, sino como elemento estructural. El cubo moderno, emblema del proyecto colonial aún vigente, en cuyos límites han sido contenidas diversas formas étnicas y culturales, se invierte: en lugar de retener, deviene dispositivo de detonación de una autoconciencia mestiza en proceso de emergencia.
 

La exploración formal retoma algunos soportes tradicionales como dispositivos conceptuales, des-activando su carga histórica y desplazándolos de las narrativas unidireccionales occidentalizantes y de sus aparatos de validación estética, que administran la sensibilidad y regulan lo visible. En nuestros contextos, estas tramas continúan ordenando jerarquías y encubriendo la condición plural de la vida cultural, convirtiendo a veces —paradójicamente— la esfera artística en un aparato de encubrimiento o exclusión, atravesado por opacidades acríticas y mecanismos que favorecen formas de esterilidad creativa. Frente a ello, la mixtura de medios afirma la práctica artística como un espacio de re-existencia, autoexpresión y libertad. Así, contenido y forma se sustraen a los paradigmas occidentales para imaginar un PLURIHORIZONTE mestizo y transcultural, mediante un lenguaje autónomo; las fronteras se disuelven y los lenguajes se despliegan como un territorio vivo de autoconciencia, experimentación y renovación ontológica.
Ver Más

DIRECCIÓN

Calle 77 # 12-03 
Bogotá -Colombia

info@la-galeria.com.co
Tel : 601 6759312 

​HORARIO

Lunes a Viernes

11:00 am a 1:00 pm - 2:30 pm a 6:00 pm

Sábados

11:00 am a 1:00 pm o con cita previa

Domingo - CERRADO 

bottom of page